Fue una decisión de pareja invitar a Lucia a venir a este mundo. Nos llevó un par de meses quedar embarazados, confirmarlo fue muy extraño. La sensación de que algo estaba pasando aunque no se notara. Cuando llegó la panza fue más fácil, al menos para mí, asumir lo que empezaba.
Ese viaje necesitaba ser acompañado. Siempre fui una mujer muy racional, sabía de antemano que este proceso era puro cuerpo, que mi mente tenía que tomarse vacaciones. Así que comencé la búsqueda de un espacio que me ayudara a lograr eso. Además, la ausencia de mi mamá también me pedía a gritos buscar compañía femenina que me "maternara" a mí.
Así llegué a un taller experiencial coordinado por Munich y Paula. Ha sido el proceso más intenso de toda mi vida, después de la muerte de mi mamá. Gestar la vida dentro de una, junto a otras mujeres, ha sido una experiencia transformadora. Pude hacer experiencia de ser tribu, de acompañarnos, necesitarnos, sostenernos.
